Cinco lugares imprescindibles de El Hierro
La isla más pequeña y la más tranquila. Sabinas dobladas por el viento, una reserva marina y un faro donde terminaba el mapa.

El Hierro es la más pequeña de las siete islas principales y la más occidental, y hasta 1492 fue donde terminaban los mapas europeos. Es Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde el año 2000, y es con diferencia el sitio más tranquilo del archipiélago.
Si buscas ajetreo, esta es la isla equivocada. Y eso es justamente lo bueno. Estos cinco son un punto de partida, en una isla donde conducir entre las cosas es la mitad del asunto.
1. El Sabinar
Un grupo de sabinas en la meseta occidental, expuesta al viento, dobladas casi hasta el suelo. Algunas quedan prácticamente paralelas a la tierra con las ramas todavía creciendo hacia arriba.
Son el emblema de la isla y estar entre ellas resulta de verdad extraño. Los árboles son viejos y crecen despacio, y el suelo de debajo es frágil, así que no te salgas del sendero ni te subas a ellos para una foto.
2. La Restinga
Un pueblo pequeño en la punta sur, y el motivo por el que mucha gente viene. El agua de enfrente forma parte de la reserva marina del Mar de las Calmas, y es de lo mejor que hay para bucear en Europa: clara, templada para lo que es el Atlántico, y llena de peces porque lleva años protegida.
No hace falta bucear. Nadar y hacer snorkel desde el muelle es sencillo, y el pueblo en sí es un sitio tranquilo para pasar la tarde.
3. El Mirador de la Peña
Un mirador de la costa norte diseñado por César Manrique, asomado al valle de El Golfo y al mar. Es una de sus obras más contenidas, y la vista hace casi todo el trabajo: un gran cuenco verde con una pared de acantilado detrás, que es lo que quedó de un desprendimiento enorme.
La nube se queda en el valle a menudo. Ve contando con que quizá veas poco, y alégrate cuando veas.
4. El Charco Azul y las piscinas
La costa norte tiene un conjunto de piscinas naturales en la roca. El Charco Azul es la más conocida: una poza medio cerrada por la lava, a la que se baja por unas escaleras.
Dependen de la marea y del oleaje. Con marea baja y mar en calma están claras y resguardadas. Cuando entra cualquier marejada del norte son peligrosas, y en piscinas como estas ha habido heridos graves por todas las islas. Si el agua pasa por encima del borde, no te metas.
5. El Faro de Orchilla
Un faro en la punta suroeste que durante mucho tiempo fue la referencia del meridiano cero, antes de que el trabajo se lo quedara Greenwich.
Está apartado, el último tramo de carretera es malo, y allí no hay nada más que el faro, la lava y el océano. Esa combinación te atrae o no te atrae.
Cómo llegar y moverse
Hay vuelos desde Tenerife y hay ferry, y la isla es lo bastante pequeña como para cruzarla en coche en una hora. Las carreteras son buenas y están vacías.
Lo más útil que hay que saber es que El Hierro funciona a otra escala. Las tiendas cierran, hay pocas gasolineras, y no siempre hay algo abierto para comer justo donde estés a la una. Lleva agua y planifica el día contando con eso.
Por qué está tan tranquila
La isla tiene unos once mil habitantes y nada de turismo masivo, y ha elegido ese camino a propósito: apostó pronto por la generación renovable y ha llegado a funcionar durante temporadas solo con viento y agua.
Visitar un sitio que ha tomado esa decisión trae consigo una obligación pequeña. Llévate tu basura, no te salgas de los senderos, y no trates un lugar con una carretera y un puñado de pueblos como si fuera un decorado.


