Cinco lugares imprescindibles de La Gomera
Una laurisilva más antigua que la glaciación, un valle de bancales y unos acantilados de basalto que solo se ven desde el agua.

La Gomera es pequeña, redonda y casi por completo vertical. No hay un aeropuerto que le sirva a la mayoría de los visitantes, así que casi todo el mundo llega en ferry desde Tenerife, y ese solo hecho la mantiene más tranquila que a su vecina.
Cinco sitios que enseñan cómo es la isla. Ni es un ranking ni son los únicos cinco que justifican el ferry.
1. El Parque Nacional de Garajonay
El motivo por el que viene la gente. Garajonay es una laurisilva, y en 1986 pasó a ser Patrimonio de la Humanidad por lo mucho que se conserva y lo intacto que está.
La laurisilva es un bosque subtropical que hace millones de años cubría buena parte del sur de Europa y que hoy aguanta a trozos aquí, en La Palma, en Tenerife y en Madeira. Vive de la nube que los alisios empujan contra la isla, y por eso está tantas veces metido en la bruma. Esa bruma es el bosque comiendo, no un día estropeado.
Hay senderos señalizados de muchas longitudes, desde veinte minutos hasta casi una jornada. Ahí arriba hace fresco y hay humedad aunque en la costa apriete el calor.
2. Valle Gran Rey
Un valle de la costa oeste que se abre en bancales, palmeras y un par de núcleos pequeños junto al mar. Es destino de cierto tipo de visitante desde los años setenta y todavía conserva ese aire.
La bajada hasta allí es tanto atractivo como la llegada. Ve por la tarde si puedes: la luz sube por el valle desde el mar.
3. Los Órganos
Un acantilado de columnas de basalto en la costa norte, formado cuando una masa de lava se enfrió despacio y se agrietó en fustes verticales. Parece los tubos de un órgano, de ahí el nombre.
Solo se puede ver desde el agua. Salen barcos desde Valle Gran Rey y desde Playa de Santiago cuando las condiciones acompañan. Si el mar está movido no salen, y no hay planificación que valga.
4. Los bancales
No es un sitio, es lo que más se te va a quedar. Casi cada ladera accesible de esta isla se abancaló a mano en algún momento, parte hace siglos, buena parte hoy sin trabajar.
Haz la carretera entre Hermigua y Agulo y estarás mirando una cantidad enorme de trabajo, sostenida por piedra seca, volviendo poco a poco al matorral. Merece entenderse y no solo fotografiarse.
5. San Sebastián
El pueblo portuario, y donde atraca el ferry. Colón hizo escala aquí en 1492 camino del oeste, cosa que el pueblo menciona.
Es pequeño y sin prisa, y es donde vas a empezar y terminar el día lo planees o no. Merece una hora más que un día.
Cómo moverse
Las carreteras son la limitación. La Gomera mide unos 25 km de lado a lado, pero los barrancos bajan del centro al mar en todas las direcciones y la carretera tiene que rodear o cruzar cada uno. Los trayectos llevan mucho más de lo que sugiere la distancia, y si alguien te dice una hora, créele a esa persona y no al mapa.
Los ferris salen de Los Cristianos, en Tenerife, y son la forma práctica de llegar. Se puede hacer en el día, pero queda justo: verás más carretera que isla.
En el bosque
Garajonay es húmedo, muchas veces está dentro de la nube, y los senderos resbalan más días de los que no. También están señalizados por algo: el musgo, los helechos y el liquen de los lados tardan años en recuperarse de una pisada.
El fuego es la amenaza real. Un incendio provocado en 2012 quemó 742 hectáreas, algo menos de una quinta parte del parque, incluida laurisilva que llevaba allí muchísimo tiempo. Desde entonces hay trabajos de restauración. Ahí dentro no pinta nada nada que arda.
El silbo
La Gomera tiene un lenguaje silbado, el silbo gomero, desarrollado para cruzar esos mismos barrancos. Está en la lista de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y se enseña en los colegios de la isla.
Es poco probable que lo oigas usarse en serio. Hay demostraciones para visitantes, y esa es una forma razonable de acercarse, pero conviene saber que fue una solución práctica a un problema real y no una curiosidad.


